El Masnou, Barcelona 1990

Ricky Rubio

Pasó su infancia ligada a pistas de baloncesto y campos de fútbol, donde ya desde muy joven desprendía competitividad y esfuerzo. Destacaba en categorías inferiores con su club local, hasta que despertó el interés del Joventut de Badalona. Poco después de firmar con la cantera, y con solo 14 años fue el debutante más joven en la ACB. Lo ganó todo con el Joventut y el FC Barcelona, incluida la Euroliga de 2010 en París.
La increíble carrera de Ricky Rubio no había hecho más que empezar cuando se colgó la primera medalla olímpica (plata) en los JJOO de Beijing, con 17 años, poco antes de dar el salto a la NBA. Allí fue donde lo aprendió todo, a adaptarse con los Minnesota Timberwolves (2011-17), a saber lo mucho que cuesta ganar y, desgraciadamente, a superar el fortísimo golpe emocional que supuso el fallecimiento de su madre en 2016. Ricky se aferró al baloncesto para superarlo, para ser cada día mejor, llegar a campeón del mundo y, desde ese estrellato, homenajear a su madre ayudando a los demás desde su proyecto más personal, The Ricky Rubio Foundation. Con su fundación trata de trasmitir los valores que le han servido para ser quien es hoy como jugador, pero sobre todo, como persona.
Tras una etapa de 2 temporadas con los históricos Utah Jazz (2017-19), donde pudo disfrutar la experiencia de los playoff, en verano de 2019 se compromete con el joven y excitante proyecto de los Phoenix Suns, donde sigue trabajando de nuevo con la misma ilusión que aquel niño de 14 años que soñaba con jugar en la mejor liga del mundo.

Todo por ganar. Siempre fiel a su lema: “Never too high, never too low”.

El Masnou, Barcelona 1990

Ricky Rubio

Pasó su infancia ligada a pistas de baloncesto y campus de fútbol, donde ya desde muy joven desprendia competitividad y esfuerzo. Destacaba en categorías inferiores con su club local, hasta que despertó el interés del Joventut de Badalona. Poco después de firmar con la cantera, y con solo 14 años fué el debutante más joven en la ACB. Lo ganó todo con el Joventut y el FC Barcelona, incluida la Euroliga de 2010 en Paris.
La increíble carrera de Ricky Rubio no había hecho más que empezar cuando se colgó la primera medalla olímpica (plata) en los JJOO de Beijing, con 17 años, poco antes de dar el salto a la NBA. Allí fue donde lo aprendió todo, a adaptarse con los Minnesota Timberwolves (2011-17), a saber lo mucho que cuesta ganar y, desgraciadamente, a superar el fortísimo golpe emocional que supuso el fallecimiento de su madre en 2016. Ricky se aferró al baloncesto para superarlo, para ser cada día mejor, llegar a campeón del mundo y, desde ese estrellato, homenajear a su madre ayudando a los demás desde su proyecto más personal, The Ricky Rubio Foundation. Con su fundación trata de trasmitir los valores que le han servido para ser quien es hoy como jugador, pero sobre todo, como persona.
Tras una etapa de 2 temporadas con los históricos Utah Jazz (2017-19), donde pudo disfrutar la experiencia de los playoff, en verano de 2019 se compromete con el joven y excitante proyecto de los Phoenix Suns, donde sigue trabajando de nuevo con la misma ilusión que aquel niño de 14 años que soñaba con jugar en la mejor liga del mundo.

Todo por ganar. Siempre fiel a su lema: “Never too high, never too low”.